Reconocéis a los que están despertando entre vosotros pues ellos son los librepensadores que no tienen miedo de hacer frente a lo convencional y hablar de las verdades universales. Reperesentan la nueva ética de vuestra era, modelos de claridad de la mente y del Espíritu, y están haciendo olas en el Mar Muerto del Dogma, están sacudiendo el barco.
¿Sois vosotros? ¿Habéis empezado a reclamar vuestra herencia, la luz del poder absoluto que brilla en vuestro interior? Si habéis llegado a estas enseñanzas, con toda seguridad os encontráis bien encaminados en vuestra transición, pues el nuestro es un mensaje destinado a aquellos que han comenzado a quitarse el velo. A medida que lo dejáis caer, la brillante luz de la creación resplandecerá incandescente en vuestra alma y os daréis cuenta de que os sobreponéis al miedo y a todo aquello que alguna vez os mantuvo en la oscuridad. ¿Qué es el poder, después de todo, sino intrepidez?...
...No permitáis que haya competencia entre vosotros, pues ésta es una experiencia personal y vosotros dictáis las reglas a medida que vais andando y marcáis vuestro propio ritmo. Ahora, más que nunca, es el momento de que veáis desplegarse la grandeza en el prójimo, y no los reflejos de "lo que vosotros sois" o dónde pensáis que deberíais estar en la esclaera espiritual. El ego no resuelto será una formidable fuerza disuasoria en vuestro despertar.
Tenéis que desprenderos si deseáis que la luz se arraigue en vuestro interior. Os tenéis que deshacer del yo del ego.
Esto es un paso preparatorio para el éxtasis que os espera, si es que no habéis empezado ya a experimentar la activación del tercer filamento. Tan sólo imaginaos la triangulación de la luz que sucede en cada núcleo de cada célula de vuestro cuerpo. Nuestras palabras pueden describir sólo remotamente el poder transformador de lo que está a punto de ocurrir en vuestro interior, pues una experiencia de semejante magnitud supera los límites de la expresión verbal. En verdad, está más allá de la percepción consciente de la tercera dimensión, en la cual habéis residido como raza desde vuestro comienzo en la Tierra. Y, sin embargo, aquí estáis vosotros, os transmutáis y convertís en vuestro yo de luz, a punto de incorporar el resplandor de una luz que ha permanecido latente en vosotros durante 100.000 años terrestres. ¿Os da eso una mejor perspectiva del lugar que ocupáis en el esquema de las cosas?
Al vibrar con las nuevas frecuencias que vienen a vuestros cuerpos de luz en plena aceleración y a la reestructuración de vuestra red genética, alumbraréis como un faro para aquellos que, como vosotros, han iniciado el proceso de transmutación. Este es un aspecto de la atracción que sentís por los demás -vuestra unificación-, lo cual hace resplandecer la luz de Gaia. Como unidades individuales, fijaréis las energías cósmicas en vuestro interior y luego las proyectaréis por toda la extensión de la Red, y promoveréis el proceso de los demás. Así es como funciona la Finísima Red de Luz.
Esta es la Evolución en su sentido más puro, donde todo está en un estado de transformación, de regreso a la Fuente. Es el camino de todos los seres conscientes de sí mismos, los cocreadores del universo. Nos desprendemos y nos sumergimos intrépidos en las aguas oscuras para reinventarnos: experimentamos nuestra cualidad única, un propósito, un sueño. Nos enfrentamos a nosotros mismos como el Uno, una mónada; experimentamos el reflejo, el Dos de la polaridad, y luego, moviéndonos siempre en ascenso, explotamos en la luz interior del Tres, la triangulación, y damos nacimiento a lo nuevo dentro de nosotros.
Ahora os encontráis en este punto de la travesía, un momento muy extraordinario en la espiral ascendente, en la cual todos nos vamos acercando a la integración total en el esplendor de la Luz Infinita.
Habiendo adquirido la sabiduría, llevamos de regreso al Todo nuestra experiencia individual de la elección y el amor incondicional, de lo cual surge más luz. Hacemos frente a la oscuridad, al "diablo", para aprender la dinámica del miedo y la ignorancia. Hacemos frente al "enemigo" con el fin de aprender la compasión y el poder del perdón. Adquirimos la conciencia del ego como un medio de entender la unidad, el uno de todas la cosas. Nos hacemos más ligeros con cada lección.
Siempre en pos de la luz del amor, escalamos las montañas de la adversidad. Sí, hay momentos en que resbalamos hasta los barrancos más profundos, así como hay otros momentos en que llegamos a las cumbres. Miramos hacia abajo donde hemos estado, celebramos la llegada y luego empezamos otra vez, siempre avanzando hacia terreno más alto, siempre esforzándonos por alcanzar la grandeza. Y para cada uno, un ritmo propio, un paso y una concentración diferentes, pues ése es el libre albedrío en acción.
Todos los caminos van de regreso al Origen. Eso, amados, es la profecía del Ser Supremo que se cumple a sí misma. El Todo-lo-que-es, Que-siempre-ha-sido y Que-siempre-será.
Extracto de "El Cosmos del Alma" de Patricia Cori
domingo, 1 de febrero de 2009
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