Somos Entes de Luz.
La chispa divina habita en nosotros desde el origen. Todas las culturas, en todos los tiempos, nos han manifestado esta verdad, pero nuestra humanidad nos impide ver lo evidente.
Este mundo es nuestro lugar de aprendizaje.
Somos los encargados de cuidar nuestro planeta y permitir que la Creación continúe el plan trazado, pero nos cuesta tanto vernos como seres especiales, ciaturas de la Diosa/Dios, encargados de llevar a cabo el Plan Maestro.
Es hora de tomar conciencia y despertar, despojarnos de todos los miedos que nos atan y avanzar en la Luz y el Amor de nuestra Madre, de nuestro Padre, la Fuente, del Origen, el Uno, el Todo... Distintos nombres, distintas caras de la misma gema, de la misma piedra preciosa.
Lo único que existe en el universo creado es Luz y Amor, cada átomo, cada partícula, cada estrella y cada galaxia, y todo lo demás es la ausencia de ambas cosas.
jueves, 1 de enero de 2009
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